Hay parejas que a pesar de hacerse mucho daño, permanecen juntas. El hecho de provenir de hogares en los cuáles la inestabilidad, las peleas, los celos, han sido la normalidad, genera que este tipo de comportamientos se desaten.
La relación se vuelve insana, como lo revela el siguiente reporte de Cupido 21:
Siempre buscan emociones fuertes, se vuelven adictos a la inestabilidad, a vivir rodeados de problemas… Por eso, cuando se encuentran con parejas sanas, equilibradas y satisfactorias, huyen despavoridos. ¿La razón? No pueden dejar los conflictos.
Según la psiquiatra de la clínica San Gabriel, Estela Inga Zapata, las personas con tendencias problemáticas suelen actuar de esa manera debido al modelo de pareja con el que han sido criadas. “Por lo general, han tenido caos en sus hogares. Han convivido con problemas como el alcoholismo, el maltrato, la infidelidad o la irresponsabilidad. No conocen que hay otras formas de vida, digamos, normales”, señala.
ATORMENTADOS. Pero, ¿cómo darnos cuenta de que estamos frente a una relación así? La psiquiatra asegura que, desde que uno establece un compromiso con alguien, los indicadores se hacen evidentes. Este tipo de conflictos –indica– se puede expresar en actitudes que, de manera progresiva, se tornan violentas y agresivas.
Puede empezar con un insulto inofensivo. Luego viene un calificativo, sigue un pequeño “empujoncito’ y puede terminar con una cachetada. Sorprendentemente, estas parejas pueden considerar tales gestos como muestras de cariño, agrega Inga.
La adicción se vuelve cómplice de la relación. Una vez que se sienten tranquilos, en paz, empiezan los problemas. “Estas personas, por ser adictivas a las emociones fuertes y a la inestabilidad, se aburren y se desesperan cuando encuentran un novio(a) tranquilo”, remarca la experta.
De manera inconsciente, los conflictos crean trabas donde no las hay. Se atormentan con detalles inofensivos para reafirmarse en su realidad porque casi nunca se dan cuenta de lo que vive el resto. El amor pasa a un segundo plano, y la relación termina volviéndose insana.
La relación se vuelve insana, como lo revela el siguiente reporte de Cupido 21:
Siempre buscan emociones fuertes, se vuelven adictos a la inestabilidad, a vivir rodeados de problemas… Por eso, cuando se encuentran con parejas sanas, equilibradas y satisfactorias, huyen despavoridos. ¿La razón? No pueden dejar los conflictos.
Según la psiquiatra de la clínica San Gabriel, Estela Inga Zapata, las personas con tendencias problemáticas suelen actuar de esa manera debido al modelo de pareja con el que han sido criadas. “Por lo general, han tenido caos en sus hogares. Han convivido con problemas como el alcoholismo, el maltrato, la infidelidad o la irresponsabilidad. No conocen que hay otras formas de vida, digamos, normales”, señala.
ATORMENTADOS. Pero, ¿cómo darnos cuenta de que estamos frente a una relación así? La psiquiatra asegura que, desde que uno establece un compromiso con alguien, los indicadores se hacen evidentes. Este tipo de conflictos –indica– se puede expresar en actitudes que, de manera progresiva, se tornan violentas y agresivas.
Puede empezar con un insulto inofensivo. Luego viene un calificativo, sigue un pequeño “empujoncito’ y puede terminar con una cachetada. Sorprendentemente, estas parejas pueden considerar tales gestos como muestras de cariño, agrega Inga.
La adicción se vuelve cómplice de la relación. Una vez que se sienten tranquilos, en paz, empiezan los problemas. “Estas personas, por ser adictivas a las emociones fuertes y a la inestabilidad, se aburren y se desesperan cuando encuentran un novio(a) tranquilo”, remarca la experta.
De manera inconsciente, los conflictos crean trabas donde no las hay. Se atormentan con detalles inofensivos para reafirmarse en su realidad porque casi nunca se dan cuenta de lo que vive el resto. El amor pasa a un segundo plano, y la relación termina volviéndose insana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario